Lo más tétrico y sombrío de esta tragedia es la conciencia de que se podría haber evitado
El presidente de la AGN, el radical Leandro Despouy, sostiene que la falta de control y una política de subsidios estatal sospechada de corrupción fueron los gérmenes del brutal accidente de Once, del que hoy se cumple un año. Pide al Gobierno modestia para reconocer la dimensión de la tragedia y afirma: El estado de los trenes sigue siendo deplorable
Los informes de Leandro Despouy, el Auditor General de la Nación, sobre los desmanejos del sistema ferroviario y las fallidas gestiones de Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi y los empresarios Claudio y Mario Cirigliano cuatro años antes del fatal accidente de Once, fueron, como él mismo sostiene en esta entrevista con WE, la crónica de una tragedia anunciada. Es que pese a las conclusiones contundentes del organismo sobre las deficiencias del servicio, el Gobierno no solo no adoptó medidas para corregirlas, sino que el año pasado hasta buscó destituirlo de su cargo para, según dice Despouy, intentar invalidar los informes que la Justicia tomó como prueba central en la causa en la que se investiga la tragedia que causó 51 muertos y más de 700 heridos. A un año de aquel día aciago, el presidente de la AGN dispara: El estado de los trenes sigue siendo deplorable.
l ¿Cómo está el sistema ferroviario hoy, a un año de la tragedia de Once?
- Todavía no hemos hecho una evaluación integral de las transformaciones que se han podido llevar a cabo, sí estamos auditando algunos tramos de los ferrocarriles de carga donde encontramos enormes deficiencias en la prestación del servicio. En lo que hace a las auditorías con respecto a la tragedia de Once, la Justicia está investigando, hay peritajes técnicos y ha avanzado bastante en la investigación, al extremo de que la aspiración es que el juicio oral y público tenga lugar este año. Lo importante es que gran parte de las acusaciones que el juez ha recogido, y el fiscal ha tomado en la acusación, se fundan en el informe de la Auditoría. No solo en el informe del Sarmiento, sino también en el cúmulo de informes que la AGN ha producido sobre el sistema ferroviario. Porque en el caso concreto de la tragedia, no solamente se puede analizar para determinar responsabilidades el factor humano, si el chofer entró a una velocidad u otra, sino que un estrago como éste se sitúa en varias causas que hacen posible que un hecho que podía haberse evitado no se transforme en tragedia. Los informes mostraban con precisión en el caso del Sarmiento y con anterioridad las posibilidades de que este accidente ocurriera.
l¿Por qué cree el Gobierno no lo escuchó?
- Porque el comportamiento gubernamental en general respecto de toda la problemática del transporte ferroviario no tuvo en cuenta el control adecuado de las concesionarias y, por otra parte, llevó adelante una práctica de subsidios ultraliberal, sin ningún tipo de control que dio lugar a enorme desviaciones de fondos y, al mismo tiempo, a prácticas de sospechas de corrupción como ostensiblemente se trata en el caso de Jaime, quien con muy escaso pudor mostraba las prebendas que le otorgaban las mismas empresas que recibían los subsidios.
l ¿Hay cambios verificables ahora con la gestión de Randazzo en Transporte?
- Hubo un hecho que saludamos públicamente y consideramos muy positivo: la decisión que él tomó en julio de transformar en obligatorias para todas las dependencias del Ministerio las observaciones y recomendaciones de la AGN. Es muy importante y requiere todo un proceso de implementación complejo en la medida en que el desempeño estatal previo fue caótico, con un enorme componente de desviación de fondos que llevaron al borde del colapso al sistema ferroviario.
l En su momento se objetó el rol de la CNRT. ¿Cuál es el accionar hoy de ese organismo a la hora de ejercer los controles?
- Estamos auditando este período. Con respecto al comportamiento previo de la CNRT, en el caso del Sarmiento, fuimos muy críticos en el informe de 2008, que prácticamente no ejercía ningún tipo de control. A partir de 2008, la CNRT adopta una autoresolución en la que establece que las empresas hagan una revisación técnica, presenten un plan de mantenimiento y un cronograma de cumplimiento. Como no se cumplía, la CNRT empezó a aplicar multas que nunca fueron efectivizadas ni por Jaime ni por Schiavi. Esto agrava la responsabilidad de los dos funcionarios.
l El fallo que procesó a los empresarios de TBA, Jaime, Schiavi, ¿se quedó corto? ¿La responsabilidad debería haber alcanzado al ministro De Vido?
- Como el tema está en la Justicia, prefiero no evaluar su desempeño, aunque dijimos desde el comienzo que confiábamos en ella y lo repetimos. Sí es importante resaltar que de esa acusación fiscal hay varias cosas: una, que nuestros informes de 2008 ya hablaban con mucha precisión de las dificultades técnicas que presentaba la prestación del servicio y concretamente el Sarmiento, al extremo que se podría decir que era una especie de crónica de un accidente -que en este caso se transformó en tragedia- anunciado. Y, por otra parte, nuestros informes han servido de base para establecer la responsabilidad gubernamental y empresarial porque describen un Estado que no cumple con su función sino que, al contrario, no solo no controla, sino que continúa en una práctica prebendaria de subsidios sin exigir una rendición de cuentas, sin verificar cómo se aplicaban, si cumplían la finalidad para la cual habían sido destinados.
l El ministro de Planificación, ¿podía desconocer el informe de la AGN?
- Ningún funcionario vinculado a Transporte podía desconocerlo, lo comunicamos a Planificación, a Transporte.... Además, salió en todos los medios y la actitud oficial fue mirar para otro lado y contestar, decir que la AGN tenía una mirada sesgada, que no era cierto. Schiavi me atacó personalmente y dijo que Despouy estaba diciendo cosas que no eran verídicas y que tampoco surgían de los informes.
l ¿Se puede repetir una tragedia como la de Once con el actual estado de los trenes?
- Creo que el estado de los trenes sigue siendo deplorable. Nadie estaría en condiciones de afirmar que hoy ha habido transformaciones, que de paso no podría haber en tan poco tiempo, no hay ninguna posibilidad de que en tan poco tiempo pueda desmantelarse un escenario de tanta inseguridad como el que se fue forjando durante los últimos 10 años. Es imposible pensar que en un año se va a poder desmantelar. Es importante que se adopten muchas medidas de emergencia y haya una voluntad de reconversión del sistema.
l ¿Ve esa voluntad en el Gobierno?
- No tengo elementos para prejuzgar, pero en todo caso, va a requerir una actitud totalmente distinta. La actitud previa era de desconocer la evidencia, negar la realidad y de cuestionar a quienes la señalaban. Tanto el gobierno nacional como el Congreso... La comisión parlamentaria mixta, en vez de tratar los informes sobre TBA que le habíamos mandado, dijo que no era momento, que había que esperar, y al mismo tiempo intentaron destituirme.
l ¿El trasfondo de esa movida fue el informe de trenes? Porque hubo más de un informe de la AGN que irritó al Gobierno.
- Creo que es uno de los que más incidencia pudo haber tenido porque la actitud fue irracional, no tenía basamento jurídico ni posibilidad de implementación. Lo que sorprende también, y ha llevado a muchos a sospechar con más certeza de este informe, es que el planteo de la Comisión no era que ellos se oponían a que yo continuara en la AGN, decían que había una irregularidad durante los dos últimos años y que era necesario subsanarla para que pudiera continuar. Esto significaba que los informes que se habían aprobado bajo mi Presidencia en estos últimos años, que eran estos informes sobre transporte, podían ser cuestionados en su legalidad. Y nosotros hemos hecho la pericia sobre el factor humano, pero también hemos dicho que si tiene lugar un accidente, Cirigliano y Jaime no solo no controlaron sino que, además, llevaron adelante un sistema de desviación de fondos e inclusive la sospecha de corrupción porque al mismo tiempo recibían prebendas... Sin el informe deriva todo en el maquinista, en Córdoba.
l Más allá de los avances judiciales, hay en los familiares la sensación de impunidad y de abandono por parte del Gobierno.
- Cuando se producen este tipo de tragedias, exigen de la autoridad no solo una actitud muy cuidadosa y responsable para examinar con modestia cuál ha sido su comportamiento. También hay que acompañar, que significa reconocer la dimensión de la tragedia, no solo decir que se van a tomar en el futuro medidas que darán sus frutos, sino una actitud de acompañamiento, de que uno es parte de ese drama.
l ¿Eso faltó?
- Daría la impresión de que es lo que ha faltado. Creo que el drama más tétrico, lo más sombrío de esta tragedia es la conciencia de que se podría haber evitado. No se evitó y ahí viene el planteo de la responsabilidad, que no es solo lo que pasó esa mañana, sino de lo que pasa todas las mañanas de todos los días de los últimos años que han ido llevando al sistema ferroviario a una prestación cada vez de peor calidad, de crecientes condiciones de inseguridad, y lo han dejado al borde del colapso.
Nose para que lei todo si la nota es opositora basandose en criticar solo al gobierno y no a los verdaderos culpables y dueños de la empresa tba . Es pesimo el intento de los opositores de aprobecharse de esta desgracia para ensuciar a la presidenta . Que esperan que la presidenta diga - si , nosotros fuimos responsables de todo lo que paso - para intentar meterla presa por eso ? jajaja son de cuarta . Se imaguinan un gobierno sin dar subsidios a los medios de trasporte ? yo no . El error y no solo de cristina sino de todos los presidentes es no haber supervisado mejor el manejo de ese dinero .
PD : Navyr ya te da miedo responderle a diego ? jajaja te lo digo porque el armo un post sobre este tema . como lo evitas eh .
Como ultima cosa que voy a decir, fijate vos de que lado estas, a quien apoyas, a quien no, que es lo que criticas, que es lo que buscas, cual es tu modelo, cual es tu referente...
Mirate esto, analizalo y despues correme por donde quieras...
Adios, valientes del teclado, amantes del fotshop
"Ignoran que la multitud no odia, odian las minorías, porque conquistar derechos provoca alegría, mientras perder privilegios provoca rencor"
ARTURO JAURETCHE
Siento vergüenza ajena por el silencio de la presidenta de la Nación. Recién se dignó a decir unas pocas palabras anoche, después de un año de la masacre de 52 personas en la Estación Once, en donde hay claras responsabilidades de funcionarios del gobierno nacional. Me cuesta comprender esa actitud negadora de ni siquiera mencionar el tema durante tanto tiempo. Fue una tozudez y una crueldad que lastimó a los familiares porque pretendió ocultar con el lenguaje el horror de semejante siniestro que conmovió a la Argentina. Como dijeron los familiares, para el gobierno, la tragedia no existió.
Siento vergüenza ajena por el senador Miguel Angel Pichetto. Apeló a una chicana reglamentarista para evitar que la Cámara Alta rindiera un humilde homenaje a los muertos de Once. Una censura despreciable que recién corrigió a la noche después de ver la repercusión negativa que el papelón de su bloque había generado. El menemista, duhaldista y kirchnerista de la primera hora tuvo 10 horas de obsecuencia y estuvo mas preocupado por pelearse con Amado Boudou que por otra cosa.
Siento vergüenza ajena por la obediencia debida de Julio Grondona y toda la monarquía mafiosa que gobierna el fútbol argentino. Grondona eterno, el señor de los anillos, el padrino de los negocios más fabulosos discriminó a los familiares de las víctimas y ordenó que en las canchas no se permitiera colocar un cartel, una bandera, una pancarta reclamando justicia. Recién a último momento y después del escándalo y la indignación que produjo su negativa, autorizó a que se realice un minuto de silencio, antes de los partidos. El dueño del fútbol que convive con los criminales de las barras bravas prohibió la libertad mas elemental de una democracia que es la de expresarse, la de reclamar, la de peticionar a las autoridades. Pregunto:¿Fue una idea de Grondona? ¿O aceptó una orden? ¿Quién es tan poderoso para darle una orden a Grondona, que hizo amistades hasta con la dictadura? ¿Juan Manuel Abal Medina, Carlos Zanini o la propia presidenta de la Nación?
Siento vergüenza ajena por los funcionarios nacionales del transporte con Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi a la cabeza que estuvieron más preocupados por sus negociados y por responsabilizar a las víctimas que por la seguridad para viajar de los pasajeros.
Siento vergüenza ajena por los empresarios, empezando por los hermanos Cirigliano, que tenían que devolver como retorno coimero gran parte de los millones y millones en subsidios que les daba el gobierno y privilegiaban su rentabilidad en lugar de invertir para que los trenes funcionaran como tenían que funcionar y no se convirtieran en un cementerio que transita por las vías.
Siento vergüenza ajena por muchos para-periodistas oficiales que callan por miedo a las sanciones del gobierno
nacional. Temen que les echen de sus trabajos o que les quiten el único combustible que los mantiene en pie: la pauta oficial. ¿O es producto de la casualidad que los diarios y los cronistas militantes casi no hablaron del tema durante un año? ¿O también en este tema siguen las enseñanzas de la presidenta?
Siento vergüenza ajena por un sector de la sociedad encarcelado en su propio disvalor del “no te metas” sobre el que tanto se montó la dictadura militar. Si los argentinos bien nacidos no participan y no se involucran, todo queda libre para que lo ocupen los argentinos mal nacidos. Lavarse las manos y borrarse frente a la negligencia y la corrupción que mata es también una forma de complicidad.
Siento vergüenza ajena porque aún hoy, el maltrato oficial, a un año del horror ferroviario, condena a muchos heridos y sobrevivientes a mendigar lo que les corresponde.
Siento vergüenza ajena por todo lo que hace a las víctimas mas víctimas y las vuelve a matar con el silencio y la indiferencia.
Finalmente siento orgullo por los familiares. Por esos padres y madres coraje, por esos esposos, por esos hijos y hermanos que tienen una entereza y una dignidad que emociona.
Eran estudiantes, trabajadores, soñadores, novios, amigos, una vida por nacer en una panza floreciente, tímidos, audaces, solitarios, familieros, eran como cualquiera de nosotros, porque cualquiera de nosotros podría haber estado en su lugar. Son muertos que llevamos adentro. Que laten en nuestro corazón. Aunque el poder mire para otro lado.
Son “madera noble, roble su corazón”, como dice la canción de Lucas, porque siguen peleando por memoria, verdad, juicio y castigo a los culpables para que Nunca más haya crónicas de tragedias anunciadas. Para que Nunca Más, haya viajes hacia la muerte.
Me suena... Leuco...
Ah, el que pidio plata para hablar bien del gobierno y como no se la dieron, empezo a hablar mal
No es el mismo que leyo un post de humor politico y armo toda una historia sobre que lo iban a matar?
Si, deben ser la misma persona...
Los actores "confiables, fidedignas, informadas, instruidas" del partido politico que se refugio como medio periodistico...
Una verguenza mas de esa digna profesion...
Las fuentes de los opositores de aca... los valientes del teclado y el fotoshop
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LA PATRIA ES EL OTRO
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ARTURO JAURETCHE
El que se la pasa haciendo copy paste sos vos y el automata soy yo?
Ja
Que rapido respondiste!!! Lastima que en los otros post, no haces lo mismo...
Ni tampoco decis quien es tu politico de referencia...
Ni tampoco cumplas con tu palabra...
Feo, para alguien que debe dar el ejemplo
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De 2.064 palabras con las que contó el discurso de Cristina un día antes del primer aniversario de la tragedia, solo 120 fueron dedicadas a la conmemoración del fatal episodio, y 415 brindada a los árboles de Tecnópolis y la Patagonia.
No importa el mensaje, hay que matar el mensajero.
Automata Mode ON
Enserio ? entonces porque no les decis nada a los que le dicen cyber k a diego ? ....
La diferencia entre leuco y diego es que a leuco realmente le pagan por decir lo que dicen y aun asi les seguis creyendo como para compartir lo que dice . O sera eso o sera que todo lo que favoresca a tu ideologia , bienestar y pensamiento sea insultos , agreciones , mentiras , ect ect tanto en la argentina como en el foro te combiene ? . Asi que compañero navyr , si vamos a discutir sobre esto seria muy bueno que no digas una cosa y hagas otra . Saludos ! .
El día que ocurrió la tragedia de Once, Cristina estaba en El Calafate. Quedó paralizada por lo ocurrido y, a lo único que atinó, fue a decretar dos días de duelo. Luego, llegó el más doloroso silencio. El mismo que la rodeó a fines de diciembre de 2004, cuando se incendió el boliche República Cromañón.
¿Qué pasó por la cabeza de la Presidenta en una y otra oportunidad? Es imposible saberlo, aunque nada de lo que se diga podrá justificar ese mutismo.
¿Cómo entender que la misma persona que supo abusar de la cadena nacional en cuestiones triviales no se haya tomado cinco minutos para referirse a las víctimas de una tragedia que enlutó a toda una sociedad?
Los familiares de las víctimas del luctuoso hecho, no toleran ese silencio. “Para el Gobierno, la tragedia no existió”, acusaron en plena conferencia de prensa hace apenas unas horas. Ese dolor sea quizás más elocuente que el de la muerte de sus seres queridos. “Nos mataron dos veces a nuestros familiares, la primera con una formación ferroviaria; la segunda con la indiferencia oficial”, dijo uno de ellos para intentar graficar la situación.
Hoy se cumple un año de esa tragedia y nada sustancial ha ocurrido. Por caso, no hay ningún funcionario preso por lo sucedido, ni de primera ni de segunda línea. ¿Hace falta mencionar los nombres y apellidos de los que hoy deberían purgar pena por lo sucedido?
No se trata solo de nominarlos e identificarlos, sino también de desnudar el sistema de corrupción que permitió que ocurriera lo que ocurrió. Millones y millones de pesos se destinaron a subsidiar un sistema de transporte que jamás dejó de ser obsoleto. Si ese dinero no sirvió siquiera para reemplazar los durmientes de las vías, ¿dónde fueron a parar tantos billetes? ¿Acaso alguien controló alguna vez qué hacían los hermanos Cirigliano con la palada de plata que recibían por mes por parte del Estado?
A ese respecto, debe mencionarse que, solo entre 2003 y 2011, el holding comandado por Claudio y Mario Cirigliano llegó a percibir la friolera de ¡3 mil millones de pesos!
Sin embargo, la mitad de ese dinero supo regresar a los bolsillos de puntuales funcionarios del kirchnerismo.
El camino de los fondos fue determinado en el expediente judicial que instruye el siempre errático juez Claudio Bonadío. Allí pudo precisarse cómo alrededor de la firma TBA se conformó un grupo artificial de empresas cuyos reales dueños resultaron ser directivos o accionistas de la primera y su controlante, Cometrans. Estas firmas facturaban distintos servicios cuya motivación no era otra que hacerse de los recursos económicos de la empresa prestataria del servicio ferroviario, “de modo de presentarla como deficitaria, a fin de continuar con la obtención de subsidios del Estado Nacional, para cubrir los déficit operativos de TBA, artificialmente creados”.
Esa parte está clara en la voluminosa causa judicial, aunque no así el destino posterior de los fondos que ingresaron a las cuentas bancarias de los Cirigliano. ¿Por qué aún no se hicieron peritajes para determinar cómo siguió el derrotero de ese dinero?
La responsabilidad de los últimos dos ex secretarios de Transporte de la Nación en la trama descripta, está clara en ese mismo expediente. No es casual que, tanto Ricardo Jaime como Juan Pablo Schiavi aparezcan hoy imputados por Bonadío. No obstante ello, los familiares de las víctimas se preguntan por qué ambos no están tras las rejas a esta altura. ¿No fue condenada por mucho menos la ex ministra Felisa Miceli?
La impunidad de ambos ex funcionarios no es casual teniendo en cuenta la clase de secretos oficiales que guardan uno y otro.
Por caso, Jaime fue quien pergeñó el sistema de “retornos oficiales” en los subsidios al transporte. Quienes caminan los pasillos de Casa de Gobierno aseguran que, al menos una vez a la semana, el ex funcionario cordobés sabía dirigirse al despacho del entonces presidente Néstor Kirchner aferrado a un desvencijado portafolios lleno de billetes. Siempre lo hacía después de haberse reunido con empresarios del transporte.
La moraleja es clara: si los subsidios destinados a mejorar la infraestructura ferroviaria no se utilizan para ello, los trenes no se mantendrán por su propia cuenta.
El resultado es el que se vivió hace exactamente un año: 51 muertos, más de 700 heridos y una sociedad en permanente luto.
No es poco.